COMUNICADO DE PRENSA DIP JANO




LÁTIGO Y BILLETERA


Proyecto de país: ausente

Proyecto de poder: omnipresente

Proyecto alternativo: nuestra obligación

Tenemos una economía que funciona sobre la base de algunos pilares demasiado endebles como para festejar discursivamente. Es endeble porque se basa fundamentalmente en un tipo de cambio alto, sostenido artificialmente, que hace competitivas nuestras ofertas exportables, a las que les aplicamos retenciones que nos garantizan cierta holgura en las cuentas públicas, y tolerancia y apoyo social bastante amplios, fruto del miedo a volver al pasado reciente.

Es una economía superhabitaria, pero fundada en un sistema complejo e insostenible de subsidios cruzados, orientados a favorecer determinadas actividades, la mayoría de ellas de alto valor electoral para el poder ejecutivo nacional. Así, por ejemplo, se subsidia a casi la totalidad de las empresas prestadoras de servicios públicos, básicamente las de capital y Gran Buenos Aires.

Es obvio que luego de una devaluación como la que vivimos en la Argentina el Estado debe participar en el equilibrio de los costos internos, pero no puede ser ésta la única herramienta de política económica.

Se subsidia todo y se subsidia mal. El ejemplo palmario es la reestatización de aguas argentinas (más que justificada) que se hace a través de la prestación del servicio por parte del Estado Nacional, lo que implica que cualquier consumidor de la Quiaca o de Ushuaia paguen mediante el IVA y otros impuestos el consumo y las obras de aguas y cloacas de la zona metropolitana, además de pagar por vía de tarifas sus propios servicios sanitarios locales allí donde les son brindados. Así, un propietario de un departamento en la Ciudad de Buenos Aires cuyo valor de mercado es de 40.000 dólares paga mensualmente 25 pesos, total el déficit lo banca el generoso Estado Nacional, o sea todos los argentinos. Es decir, se subsidia a los vecinos y al distrito más ricos de la Argentina.

Por supuesto que quien se atreva a hablar de tarifas será estigmatizado como reaccionario, neoliberal, derechista, casi enemigo del pueblo, aunque el único objeto de la referencia sea discutir diferenciación de tarifas entre Palermo Chico y la Cava.

Mientras la soja aguante vamos para adelante…

Látigo y billetera.

Lavagna denuncia sobreprecios en obras públicas… Látigo!

De Vido es sospechado de corrupción…Billetera!

Obviamente a la política del látigo y la billetera no le importan temas tales como la credibilidad internacional, la atracción de inversiones productivas, la seguridad jurídica ni la previsibilidad externa e interna, como tampoco se desvela demasiado por el futuro mediato (digamos después de las elecciones), por eso el problema energético se resolverá mágicamente cuando tengamos el gasoducto desde Venezuela, y si no, para eso somos buenos amigos de Chávez, que además es buen amigo de Irán…

Mientras tanto estamos en “dificultades” diplomáticas con: EE.UU. por el infantilismo populista y agresivo manifestado en la Cumbre de Mar Del Plata, con la UE o, al menos, con varios países que la integran por razones que van desde los incumplimientos de provisión de carne vacuna con Rusia y Alemania, pasando por el conflicto con Francia, hasta el bochorno de no asistir a un agasajo de la Reina de Holanda; hemos puesto en terapia el MERCOSUR y en el colmo de la desidia tenemos la peor relación de la historia con Uruguay.

Mientras los petrodólares bolivarianos aguanten vamos para adelante…

Látigo y billetera…

Acevedo no hace lo que es De Vido…Látigo!

Me interesan los votos de los otrora impresentables intendentes bonaerenses… Billetera!

Tampoco la política del látigo y la billetera contempla como un valor trascendente la calidad institucional, por eso el Parlamento Argentino se ha convertido en un mero protocolizador de las iniciativas del Presidente, sancionando mediante la mayoría absoluta del poder y sus eventuales aliados, leyes tales como la de los cargos fijos, la reforma al Consejo de la Magistratura, los presupuestos con superpoderes, etc.

Por eso se desprecia absolutamente todo lo que proviene de la oposición, y luego se la critica por carecer de ideas.

Por eso el poder es concebido como propiedad de una persona, atando la suerte del sistema a su propia suerte, lo que implica un fuerte desprecio por las INSTITUCIONES como valores permanentes e igualadores de la REPUBLICA.

Cuando algún ex presidente o dirigente opositor critica… Látigo!

Cuando algún sindicalista ya no critica…Billetera!

Por esto y por muchas otras conductas que sería redundante describir, es fundamental la prédica permanente y seria de la oposición, que logre quitar esta suerte de determinismo a que se somete a la ciudadanía, mediante el cual se supone que si el populismo no gobierna, no se puede gobernar. Crear conciencia y delinear estrategias que permitan darle alternativas válidas a la sociedad, sacando del discurso cotidiano la mezquindad de lo inmediato, de lo mágico y cortoplacista.

Es fundamental darnos la tarea de la construcción de una fuerza política pluripartidaria que exprese cabalmente las ideas progresistas de la democracia social, con paciencia y compromiso, sin exclusiones pero sin oportunismos, que dispute el poder para desplegar políticas de largo plazo que definan nuestro futuro y nuestra identidad como Nación.

Para lograrlo hace falta coraje y determinación que impidan que nos doblegue el látigo o nos doble la billetera.


Diputado Nacional

RICARDO JANO





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